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Gabriela Siller Pagaza

Expectativas a la baja

La economía mexicana podría registrar su peor caída desde 1932, durante la Gran Depresión, cuando el PIB se contrajo 14%

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Gabriela Siller

Las expectativas económicas han cambiado significativamente en unos meses. El coronavirus es un evento sin precedente en la historia reciente y por lo tanto existen un número infinito de posibilidades de impacto económico, dentro de las cuales existen sub escenarios con respecto a 1) la guerra de precios del petróleo, 2) la percepción de riesgo global y sobre México y 3) la forma en la que responderemos los consumidores y empresas, los cuales en tiempos de incertidumbre no actuamos siempre con la racionalidad que asumen las teorías económicas. Bajo este nivel de incertidumbre de poco sirven los modelos previamente calculados.

Desde el 2009, el mundo parece haber cambiado de paradigma de pensar que lo que sucedía en el pasado sucederá en el futuro. Para México se dio otro cambio más con la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos. Ahora, con el coronavirus el nivel de incertidumbre ha llegado a un nivel máximo que se hace evidente, tanto en la rapidez con la que se mueven los indicadores financieros, como en los niveles que alcanzan. 

No es posible aún determinar el efecto del coronavirus sobre la economía mexicana. Hasta el momento, con la falta de implementación de medidas contra cíclicas que permitan aminorar el golpe sobre la economía del país, se elimina el escenario optimista de una caída del PIB de 3% y en su lugar quedan los siguientes tres escenarios. 

Escenario optimista. La tasa de crecimientos de contagios baja durante el tercer trimestre, pero se mantiene vivo el virus, propiciando que continúe la incertidumbre. En este escenario la economía de Estados Unidos muestra una tasa de crecimiento promedio alrededor de -0.5% lo cual afecta a las exportaciones mexicanas y a los proyectos de inversión fija de origen privado. El consumo se desacelera. A falta de medidas contra cíclicas, bajo estas condiciones el PIB de México caería alrededor de 5%. 

Escenario central. La incertidumbre se mantiene, propiciando que se cancelen proyectos de inversión fija de origen privado. El consumo aun y cuando repunta en marzo por las compras de pánico, se desacelera después y termina mostrando caídas. La economía de Estados Unidos cae en recesión y muestra una tasa de crecimiento promedio anual alrededor de -1.5%. Bajo estas condiciones y con la falta de política fiscal expansiva, el PIB de México caería alrededor de 8%. 

Escenario pesimista. Este escenario considera un impacto moderado en la actividad económica de marzo (severo solo en la segunda mitad del mes) y que habrá un impacto severo en los meses de abril y mayo, atenuándose en junio y julio por una reactivación económica parcial y que se comience a observar una recuperación hasta agosto. Este escenario también puede darse si la economía de Estados Unidos muestra una caída aproximada de 2.5% en el año. Bajo estas condiciones el PIB de México caería alrededor del 10%. 

En caso de cumplirse el escenario central o pesimista, sería la peor caída desde 1932, durante la Gran Depresión, cuando el PIB de México cayó 14%. 

A nivel estatal el impacto dependerá de las actividades económicas que se realicen. Entre menor sea el porcentaje de actividades esenciales, mayor la caída. Entre mayor sea la participación del sector servicios, mayor la caída.

Se prevé que el menor crecimiento incida en una menor recaudación fiscal durante al menos dos años, por lo que también es probable que las calificadoras sigan ajustado a la baja la deuda soberna de México y probablemente también la deuda PEMEX, siendo esto último uno de los principales riesgos para el tipo de cambio.

Gabriela Siller Pagaza

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