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Gabriela Siller Pagaza

LOS RIESGOS DE LAS TASAS DE INTERÉS NEGATIVAS

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Debido al debilitamiento de las economías, algunos bancos centrales han optado por aplicar políticas monetarias acomodaticias, inclusive situando en términos negativos algunas de sus tasas de interés. Ante esto, el Fondo Monetario Internacional se ha pronunciado, alertando de los riesgos de tasas negativas, que para el caso de algunas economías, en lugar de beneficiar al crecimiento lo está afectando.

Las tasas de interés son, por definición, el costo del dinero en el tiempo. De esta forma, una tasa de interés normalmente es positiva, ya que si alguien tiene fondos disponibles y desea prestarlos, espera recibir a cambio un pago por tal préstamo. Del otro lado, si alguien necesita fondos, al acceder a un crédito está dispuesto a pagar por obtener dichos fondos. Las tasas negativas distorsionan el concepto anterior: si alguien tiene fondos, debe pagar a quien se los pide prestado y quien desea los fondos recibe una compensación por solicitarlos. En esta situación se encuentra la zona del Euro (tasa de depósito de -0.40 %), Suecia (tasa de interés -0.5 %), Japón (tasa de interés de referencia -0.1 %), Suiza (tasa de interés de referencia -0.75 % y tasa objetivo para LIBOR a 3 meses entre -0.25 % y -1.25 %) y Dinamarca (tasa de interés de certificados de depósito -0.65 %).

Las anteriores economías adoptaron tasas negativas debido a que el consumo o la inversión necesitaban estímulos extraordinarios y pretendían incentivarlos vía crédito, pero las personas y empresas simplemente no gastaban a pesar de las bajas tasas de interés. Son varios los riesgos asociados a tasas de interés negativas, entre los que destaca la expectativa de que las tasas seguirán siendo negativas y, por lo tanto, no existe ninguna urgencia para adelantar la toma de un crédito para consumo o inversión.

La situación empeora si entre la población corre el rumor de que la tasa podría volverse aún más negativa. Esto sucede especialmente con la compra de bienes durables y con la inversión en inmuebles, ya que representan un alto porcentaje del ingreso disponible y la posibilidad de que “cueste menos”, hace que las personas esperen y esperen por un mejor momento de compra. Así, las tasas de interés negativas representan una distorsión de la economía, similar a la deflación (inflación negativa).

Cabe destacar que una tasa de interés baja o negativa hace más probable caer en la trampa de liquidez, que es la situación en la que las personas y empresas ya no reaccionan ante disminuciones en la tasa de interés. Así, la política monetaria deja de ser eficiente para incentivar al consumo y a la inversión. Además, la política monetaria no tiene un efecto inmediato y sigue siendo un experimento económico porque los agentes económicos no siempre reaccionan igual, ni son completamente racionales como lo dicta la teoría económica.

En particular, el FMI ha dicho que el mercado inmobiliario de Holanda se está aletargando por este efecto, a pesar de que su tasa no es negativa y existen otros países en donde las tasas bajas o negativas pueden terminar afectando al crecimiento en lugar de incentivarlo. Probablemente, por lo anterior, algunos presidentes regionales de la FED en EUA han dicho que la tasa debería de subir ya, a pesar de los datos recientes desfavorables del empleo y la desaceleración de la manufactura en ese país.

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Marco Mares
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