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Columna

Crisis económica y el crédito

La estabilidad del proceso del otorgamiento del crédito es fundamental para el desarrollo de un país, no obstante, en este momento tenemos familias que han perdido su empleo y negocios que están quebrando

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Jorge Sánchez Tello, 2021

Sin duda alguna, llevamos varios meses con una crisis de salud y económica sin precedente, y aunque este 2021 puede ser un mejor año -si se logra con éxito vacunar a buena parte de la población-, es importante mantener la calma y prudencia sobre los pronósticos.

México necesita crear las condiciones que permitan atraer mayor inversión y certidumbre, porque la polarización no ha ayudado a dar certeza sobre el presente y futuro financiero de muchas familias y negocios.

Una variable que hay que observar para ver el freno en la actividad económica es el crédito. A noviembre de 2020, la cartera de crédito vigente total al sector privado fue de 4.66 billones de pesos. Es importante señalar que el 56.2% es para empresas y personas físicas con actividad empresarial y, 21.2% es por crédito al consumo.

En términos nominales, tenemos una caída del -1%. En 2019 fue de -4.71%, pero, al entrar en detalle, el crédito al consumo ha caído -8% y el crédito a empresas -0.9%; el de la vivienda subió 8.4%. Las cifras no son preocupantes, pero detener la caída dependerá de la reactivación económica durante 2021.

El crédito bancario en términos relativos tiene mucha mayor importancia en los países en desarrollo que en los países desarrollados. Es perfectamente natural que los países con un sistema bancario subdesarrollado tengan un mercado de capital subdesarrollado. La experiencia internacional sugiere que un sector financiero basado en operaciones bursátiles debe apoyarse en un sector bancario maduro.

En México, tenemos una crisis económica bastante importante provocada por la pandemia. Habíamos experimentado en la historia reciente el ciclo de expansión del crédito de forma responsable más exitoso, pero el freno al crédito ya se ha dado. Por citar un ejemplo, tenemos una caída en el crédito a las empresas por primera vez en 10 años.

Entonces, tal vez la pregunta a resolver en los siguientes años sea: ¿por qué los pobres no tienen acceso al sistema financiero, ya se trate de préstamos, cuentas de ahorro o seguros?

Para el economista Raghuram Rajan, profesor de la Universidad de Chicago, la falta de acceso al crédito se explica muchas veces alegando que los pobres son insolventes porque no son dignos de confianza; no tienen ni trabajo fijo ni oportunidades en la vida; no pueden dar una garantía; y los costos de transacción son demasiado altos teniendo en cuenta el volumen de las transacciones que podrían realizar.

En México, las familias no demandan crédito porque quieren comprar algo en sí mismo, sino porque saben que tendrán un ingreso seguro a mediano plazo y que podrán pagarlo. El deseo o necesidad de comprar bienes siempre estará, pero eso no es determinante en el país para que las personas salgan a pedir crédito.

Es importante mencionar que, la estabilidad del proceso del otorgamiento del crédito es fundamental para el desarrollo de un país, no obstante, en este momento tenemos familias que han perdido su empleo y negocios que están quebrando.

Un mensaje final: es importante en estos tiempos de crisis tener un manejo adecuado y responsable del crédito, ya sea por parte de familias, empresas e incluso los bancos. Los bancos deben prestar de forma responsable. No es recomendable hacerlo más allá de cuatro veces lo que crece el PIB, así que debemos de tener crecimiento económico para que esto suceda, porque tienen dinero disponible para prestar, pero la demanda es baja. Es decir, estamos en tiempos en los que hay que cuidar los pesos y centavos

Por Jorge Sánchez Tello

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Marco Mares
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