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Si un préstamo vas a solicitar, estos errores debes evitar

Hay ciertas equivocaciones frecuentes al pedir crédito que te pueden causar un serio dolor de cabeza y de bolsillo

dinero

Un préstamo bancario o prendario puede ser una opción si hay una oportunidad de negocios o una urgencia económica, sin embargo, cometer errores en su administración pueden resultar en un descalabro en tus finanzas.

“El entusiasmo excesivo en el primer caso y la necesidad apremiante en el segundo pueden llevarte a firmar contratos sin leerlos detenidamente, sin comprender sus cláusulas o sin saber claramente cuál será el costo real al final del pago”, dicen los especialistas financieros de Banco Base.

En cualquiera de los dos casos, es importante evitar estos errores:

No investigar ni hacer comparaciones entre productos de crédito similares ofrecidos por varios bancos o instituciones prestamistas. No solo debes analizar la tasa de interés que cobran, sino también el llamado Costo Anual Total, o CAT, que es la tasa real que estarás pagando incluidos los intereses y cargos adicionales como comisiones de gestión y apertura, cuota anual y primas de seguros. El análisis comparativo incluso lo puedes hacer por internet en el sitio web de la Condusef para ese propósito.

No leer los detalles de las condiciones del contrato, lo que llamamos «la letra chiquita», pues es ahí donde se estipula no solo la tasa de interés contratada y si es fija o variable, sino también el plazo convenido, si hay penalizaciones por pagos anticipados y a cuánto asciende el cargo por cobranza en caso de incumplimiento de pago.

No solicitar una corrida del crédito para saber con certeza cuántos pagos deberás hacer, de qué cantidad y en qué fechas y, en resumen, conocer cuál será el comportamiento del préstamo y cuánto habrás pagado una vez liquidado.

No informarte de si el préstamo tiene otros productos vinculados que pudieran generarte costos financieros adicionales, como pólizas de seguros, tarjetas de crédito o débito, domiciliación del pago en tu cuenta de nómina, etc.

Elegir un plazo de pago más largo con el fin de reducir las mensualidades a pagar. Esto supondrá que pagarás más intereses para cuando haya concluido el contrato, no importa cuán bajos sean los pagos.

Solicitar más dinero del que realmente necesites. Aunque tentadora, esta opción seguramente te será ofrecida por el prestamista si tienes buen historial de crédito, ya que para él significa una oportunidad de cobrar más intereses. Aceptar ese dinero adicional sería una mala decisión pues estarás más endeudado por más tiempo y serán tus finanzas las que lo resentirán.

Recurrir a un prestamista que no pide muchos requisitos y te ofrece dinero sin investigar tu capacidad de pago. Para él representas un riesgo mayor y, por tanto, lo compensará cobrándote tasas de interés más altas que el promedio del mercado.

Acceder a hacer depósitos por adelantado como condición para el otorgamiento de un préstamo que quizá nunca se dé.

ct

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